Del originario convento de San Augustín se ha conservado el campanario con las formas del siglo XIII, mientras que la fachada (a rayas hrizontales de piedra y de barro cocido) de la iglesia reconstruida en el siglo XV fue cubierta por otros edificios, dejando visibles los pináculos de barro cocido hacia occidente. La entrada de la fachada del siglo XVIII se abre hacia via Cairoli.
El interior fue pintado con frescos a partir de 1747 con perspectivas arquitectónicas de estilo barroco. Aquí se conservan numerosas notables obras de arte como el altar mayor (Siglo XVIII) en mármoles polícromos con las estatuas de Antonio Callegari a los lados del retablo de Giambettino Cignaroli y, al lado, El Arca de San Tiziano de principios de siglo XVI.
En el claustro del siglo XV, llamado de la memoria, desde 1923, por deseo del poeta bresciano Angelo Canossi, se grabaron sobre las columnas los nombres de los brescianos caídos por la patria.