La iglesia fue sometida a una total reconstrucción en el siglo XVIII sobre un proyecto de Domenico Carboni. La fachada de 1776 se caracteriza por una estrúctura arquitectónica de gusto classicista. Notable aparece la decoración pintada con frascos de la bóveda con falsas formas de arquitectura y tres medallones pintados por Sante Cattaneo. La riqueza de rococó lombardo se refleja además en el altar mayor con obras del escultor Antonio Callegari.
Entre los lienzos que decoran la nave se recuerda El martirio de Santa Afra de Paolo Veronese.