La antigua iglesia del siglo XV sufrió una refección total en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando adquirió las monumentales formas clasicistas sobre un proyecto de Giuseppe Zinelli y Antonio Marchetti.
En su interior, en el presbiterio, se conserva un obra pictórica de entre las más importantes de la ciudad: el Políptico Averoldi (1520-22) encargado a Ticiano por Altobello Averoldi. Hay que señalar además los retablos del Moretto (tercer altar a la derecha y cuarto altar a la izquierda) y las puertas del órgano del Romanino (en la sacristía).