Comenzada en 1720, la iglesia fue consagrada en 1746 por el obispo Angelo Maria Querini.
Mientras que la fachada permaneció inacabada, el interior debe considerarse una de las obras más completas del siglo XVIII (no solamente bresciano), obra maestra del arquitecto veneciano Giorgio Massari. La nave presenta un desarrollo longitudinal centralizado por la cúpula y por las grandes capillas laterales que se encuentran debajo; la secuencia de las columnas confiere especial solemnidad al entorno mientras que la notable decoración con pinturas al fresco con figuras y adornos no prevalece sobre las soluciones arquuitectónicas. Retablos del siglo XVIII, con imágenes de santos del culto mariano, están colocados dentro de monumentales altares de mármol decorados con estatuas de Antonio Callegari. Notable La Presentación al templo sobre el altar mayor, obra de un protagonista de la pintura romana de la época, Pompeo Batoni donada a la Pace en 1747.
Hay que señalar, adyacente a la iglesia, la gran sacristía pintada con frescos con la preciosa dotación de decoraciones y paramentos sagrados.