Inmersa en el verde valle de la colina Cidneo, está integrada en el completo conventual de los Carmelitas, cercano al castello.
La fachada del siglo XVI fue realizada por el arquitecto comasco Antonio Medaglia en pietra blanca de Botticino con estatuas de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo colocadas dentro de nichos. El armonioso interior es de estilo renacentista, con la nave rodeada de capillas introducidas por columnas con arcos con bajorrelieves, se acaba en el coro adornado con grandes lienzos (1566) del pintor bresciano Ricchino. En la media luna que se encuentra sobre el órgano es notable un lienzo de Andrea Celesti (1690-1700). Desde la galería oriental, adiacente a los dos claustros del siglo XVI, se puede admirar el panorama de la ciudad y de la llanura hasta el horizonte.