Inaugurada en 1932 según el proyecto del arquitecto romano Marcello Piacentini, la grandiosa plaza reemplazó un barrio popular decadente derrumbado para restaurar el corazón de la ciudad. Dominada por el palacio de Correos y por el alto Torreón revestido de ladrillos con falsas galerías superpuestas, se caracteriza por la bicromía de las superficies de mármol rigurosamente pulidas y por los espaciosos pórticos laterales. Delante de la amplia escalinata geométrica, que colma el desnivel con el lado noroeste de la plaza, surge la tribuna de piedra rosada adornada con bajorrelieves, destinada a los oradores para las grandes asambleas ciudadanas.